Cuando el sistema funciona, nadie necesita un poster con la misión. Cuando los equipos colaboran de forma natural, nadie predica el "trabajo en equipo". Cuando el código es limpio, no hace falta documentación.
La formación en compliance aparece cuando falta el sentido común. Los "valores" se cuelgan en las paredes cuando brillan por su ausencia. Los seminarios de conciliación proliferan cuando el sistema achicharra al personal.
El gran orden no crea políticas. Cuando las familias funcionan, no se menciona la lealtad. Cuando las empresas prosperan, no se habla de cultura. Cuando los productos son excelentes, no se necesitan evangelizadores.
Las normas son cicatrices, se crean donde los sistemas fallaron. Cada manual del empleado es un monumento a lo que salió mal.
Abandonado. 廢 muestra una mano desechando un edificio. Cuando se pierde la naturalidad, los parches reemplazan lo que antes funcionaba bien, destacando cómo abandonar la armonía natural conduce a constructos artificiales en relaciones y cultura.
Cuando se olvida el Tao, aparecen normas para regir "la amabilidad y la moralidad".
Cuando se fuerza la sabiduría y la inteligencia, no tarda en aparecer la gran hipocresía.
Audita tus normas. Cada política, cada "buena práctica", cada hábito del equipo. Pregunta: "¿Qué fallo del sistema parchea esta norma?".
En lugar de añadir más reglas, repara el sistema subyacente.
Las organizaciones más sanas tienen los manuales más finos.
Los buenos sistemas hacen que el buen comportamiento sea automático.
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