Conocer a tu competencia es inteligencia. Conocerte a ti mismo es sabiduría. Superar a los demás es fuerza. Superar a tu yo de ayer es poder.
Los que optimizan sus propios sistemas son ricos. Los que persisten más allá de la probabilidad tienen voluntad. Los que mantienen su núcleo a la vez que se adaptan llegan a viejos. Los que construyen sistemas que los trascienden nunca mueren.
Los maestros corrigen sus propios errores antes de mirar a los demás. Conocen sus patrones de energía, sus sesgos cognitivos y sus formas de fallar. No es egoísmo, es inteligencia operativa.
La debilidad de tu competidor es interesante. Tus propios patrones tienen un valor incalculable. ¿Maestro del Universo? Empieza si acaso por maestro de tu agenda.
Conocer. 知 combina flecha y boca. Es el discurso preciso, destacando el autoconocimiento como clave de la suficiencia y la riqueza interior.
Quienes conocen a los demás son inteligentes.
Quienes se conocen a sí mismos están iluminados.
Quienes superan a los demás tienen fuerza.
Quienes se superan a sí mismos tienen poder.
Examínate.
¿Cuándo rindes al máximo? ¿Cuándo te agotas? ¿Qué te hace tomar tus mejores decisiones? ¿Y las peores?
Construye un sistema con tus patrones reales, no con los ideales.
El autoconocimiento no es una habilidad más, es tu manual de instrucciones.
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