La virtud en su punto más alto es como un recién nacido: las avispas no le pican, es demasiado puro para percibirse como amenaza. Las fieras no le atacan, no tienen nada que demostrar. Los pájaros no le agreden, no detectan competencia.
Huesos tiernos, músculos débiles, su agarre no se suelta. No sabe nada de los mercados, pero crece perfectamente. Llora todo el día sin perder la voz, es armonía natural perfecta.
Conocer la armonía es iluminación. Conocer la sostenibilidad es sabiduría. Forzar el crecimiento es disfunción. La mente que controla los resultados es rigidez.
Los sistemas alcanzan su pico y luego empiezan a decaer. Esta es la ley natural. Luchar contra ella no es el Tao.
Los maestros mantienen la mente de principiante. Curiosa, pero no cierta. Flexible, pero no fija. Creciendo, pero no crecida.
Bebé. 赤 significa rojo, el resplandor del recién nacido. Encarna la vitalidad sin esfuerzo, evocando el tiempo natural y la inocencia en el rendimiento.
El que está lleno de virtud es como un recién nacido.
Las avispas y las serpientes no le pican.
Los animales feroces no le atacan.
Acércate a una experiencia con mente de principiante.
Haz preguntas tontas, prueba soluciones ingenuas, ignora las prácticas habituales.
Los ojos frescos ven oportunidades que la experiencia pasa por alto.
Los maestros nunca dejan de ser principiantes.
Por eso nunca dejan de ser maestros.
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